{"id":215,"date":"2019-01-22T01:19:02","date_gmt":"2019-01-22T01:19:02","guid":{"rendered":"https:\/\/edisonotero.cl\/?p=215"},"modified":"2020-05-25T03:06:14","modified_gmt":"2020-05-25T03:06:14","slug":"los-muertos-de-primera-y-segunda-clase","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/edisonotero.cl\/?p=215","title":{"rendered":"Los muertos de primera y segunda clase"},"content":{"rendered":"\n<p>Nada se parece m\u00e1s a un muerto que otro muerto. Perogrullo habr\u00eda tenido esta afirmaci\u00f3n entre sus favoritas. Los muertos podr\u00e1n eventualmente ser diferenciados por la enfermedad que los condujo a su \u00faltima condici\u00f3n, o por los costos de las exequias de unos y otros, o por el grado de recuerdo u olvido que dejan detr\u00e1s de ellos. Pero, vueltas m\u00e1s o vueltas menos, y como dec\u00eda el poeta espa\u00f1ol Jorge Manrique respecto de la muerte, \u201callegados, son iguales los que viven por sus manos y los ricos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta l\u00f3gica, tan l\u00f3gica, sufre sorprendentes giros y es sometida a la m\u00e1s curiosa de las inversiones merced a esot\u00e9ricos procedimientos de ilusionismo y prestidigitaci\u00f3n en el mundo de la pol\u00edtica internacional. S\u00f3lo as\u00ed puede entenderse el dis\u00edmil tratamiento a que son sometidos unos muertos y otros. Debe aclararse, ante todo, que se trata de grandes n\u00fameros, de cantidades que sobrepasan cualquier aritm\u00e9tica habitual, un orden superior de magnitud. En este \u00e1mbito, las cifras se elevan a millones. Millones los del Holocausto, millones los del archipi\u00e9lago Gulag en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, millones los de los gobiernos revolucionarios del sudeste asi\u00e1tico, millones los palestinos, millones los de Uganda, Ruanda y Zambia, etc., para hablar s\u00f3lo del siglo veinte. El hecho es que mientras algunos genocidios son permanentemente recordados y mantenidos en la memoria actual \u2013lo cual es loable-, otras matanzas igual o a\u00fan m\u00e1s espantosas yacen en el m\u00e1s profundo de los olvidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es el caso de las v\u00edctimas de la era de c. No tiene sentido entrar en la disputa de las cifras exactas. N\u00fameros m\u00e1s, n\u00fameros menos, se trata de millones de personas que desaparecieron tragados por un meticuloso sistema de trabajos forzados, de persecuci\u00f3n, encierro y ejecuci\u00f3n, de limpiezas \u00e9tnicas, de arremetidas f\u00f3bicas contra homosexuales, intelectuales, campesinos, adherentes religiosos. Martin Amis intenta llegar a una cifra confiable de las v\u00edctimas. No lo logra. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda? Y en nada ayuda que esta gesti\u00f3n de demolici\u00f3n humana se organizara lejos de la observaci\u00f3n habitual, en territorios distantes e inh\u00f3spitos.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se sabe, no se edifican c\u00e1rceles, manicomios y hospitales en los centros c\u00edvicos de las ciudades.<\/p>\n\n\n\n<p>La espiral de este desquicio lleg\u00f3 a tal grado que infect\u00f3 incluso a los propios administradores; en la c\u00faspide de la administraci\u00f3n todos sospechaban de todos, y los jerarcas que lograban mantenerse por alg\u00fan tiempo en el poder no dejaban pasar la ocasi\u00f3n de organizar fusilamientos para los que hab\u00edan sido sus m\u00e1s cercanos colaboradores. El novelista suizo Friedrich D\u00fcrrenmatt describe esa paranoia en \u00abLa Ca\u00edda\u00bb, un cuento simplemente delirante. As\u00ed como la fatal Agripina que se embaraza, da a la luz, cr\u00eda y da forma a su hijo Ner\u00f3n, el monstruo que terminar\u00e1 por aniquilarla a ella misma, la revoluci\u00f3n bolchevique hizo nacer a sus propios victimarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Cu\u00e1l es la raz\u00f3n de que se halla tejido un manto de olvido sobre el sacrificio de tanta gente? Seguramente, una variable a considerar es el perfil ideol\u00f3gico de ese genocidio; todo ello ocurri\u00f3, geogr\u00e1ficamente, en la ahora desaparecida Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Socialistas Sovi\u00e9ticas y en el nombre de Marx. Las genuflexiones de entonces ofrecidas por las izquierdas del mundo s\u00f3lo pueden compararse con la s\u00fabita, escandalosa y polifac\u00e9tica mimetizaci\u00f3n que terminaron por exhibir. As\u00ed, recordar el horror de la era de Stalin constituy\u00f3 una salida de mal gusto, un desprop\u00f3sito que no comprend\u00eda las necesidades hist\u00f3ricas. De este modo, millones de personas sacrificadas al ideal de la sociedad sin clases constituyen una cantidad \u00ednfima en la aritm\u00e9tica pol\u00edtica de los renovados posteriores a la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn. S\u00f3lo alg\u00fan atisbo menor de consistencia genera la necesidad del silencio. M\u00e1s vale callar. Es el tiempo de las vendas y las mordazas.<\/p>\n\n\n\n<p>A este respecto, Albert Camus llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre algo crucial. En tiempos m\u00e1s distantes, los guerreros hac\u00edan gala de sus conquistas y se sent\u00edan orgullosos de exhibir a sus v\u00edctimas a la vista de todos. Sab\u00edan que despu\u00e9s de las batallas los esperaban multitudes exaltadas por el tenor de sus haza\u00f1as y recibir\u00edan las bendiciones correspondientes, las del poder y las del cielo. Pero en el siglo XX, los victimarios acuden a la ideolog\u00eda para explicar y justificar sus matanzas y genocidios. Antes que exhibir a sus v\u00edctimas, despliegan sus energ\u00edas en ocultarlas, como si un acusador sentimiento de culpa amenazara desde el magma de sus mentes y un invisible tribunal juzgara desde un escenario social desconfiado.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, pues, parece que hay much\u00edsimos muertos que m\u00e1s vale olvidar. As\u00ed como hay much\u00edsimos muertos que hay que recordar todo el tiempo. Como si unos muertos fueran m\u00e1s importantes que otros, como si un mill\u00f3n no fuera lo mismo que un mill\u00f3n. Si Perogrullo se apareciera y proclamara la equivalencia de todos los muertos por su condici\u00f3n de tales, ser\u00eda acusado de provocador y sumado a la larga lista de los sacrificados que no tienen la menor importancia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><br><strong>[Publicado originalmente en la revista\u00a0<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.lapanera.cl\" target=\"_blank\">La Panera<\/a>]<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nada se parece m\u00e1s a un muerto que otro muerto. Perogrullo habr\u00eda tenido esta afirmaci\u00f3n entre sus favoritas. 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