{"id":201,"date":"2019-07-01T00:31:24","date_gmt":"2019-07-01T00:31:24","guid":{"rendered":"https:\/\/edisonotero.cl\/?p=201"},"modified":"2020-05-25T03:05:49","modified_gmt":"2020-05-25T03:05:49","slug":"lavado-de-cerebro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/edisonotero.cl\/?p=201","title":{"rendered":"Lavado de cerebro"},"content":{"rendered":"\n<p>El lavado de cerebro invadi\u00f3 la imaginaci\u00f3n colectiva por la \u00e9poca de la Guerra Fr\u00eda, ese per\u00edodo de la pol\u00edtica mundial que se desarroll\u00f3, aproximadamente, entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y el desmembramiento de la Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Socialistas Sovi\u00e9ticas, URSS. Esa guerra, la Fr\u00eda, nunca declarada pero siempre al borde de precipitarse, ten\u00eda como protagonistas a Occidente \u2013liderado por los Estados Unidos\u2013 y el Este, representado por la URSS y la China Comunista. Fue una era de sospecha rec\u00edproca y temor desatado. El gran fantasma era un potencial enfrentamiento b\u00e9lico no convencional, centrado en la utilizaci\u00f3n de armamento at\u00f3mico, lo cual llevar\u00eda irremediablemente a la destrucci\u00f3n del planeta. Visto desde Occidente, el enemigo resultaba ser una entidad m\u00e1s imaginada que conocida, opaca, tenebrosa y conspirativa. El espionaje se convirti\u00f3 en un recurso crucial para obtener informaci\u00f3n confiable y, de paso, aliment\u00f3 las industrias cinematogr\u00e1fica y literaria con un tema inagotable. James Bond fue el \u00edcono.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre las maldades que atribu\u00eda el enemigo oriental estaba el lavado de cerebro, la t\u00e9cnica que permit\u00eda introducirse en la mente del prisionero o del esp\u00eda y limpiarla de todo contenido ideol\u00f3gico indeseado, procediendo luego a llenarlo con otro que se consideraba correcto y necesario. As\u00ed, pues, el proceso de limpieza implicaba poner la mente del afectado en la condici\u00f3n de un pizarr\u00f3n en blanco, vaciado de todo lo aprendido con anterioridad. Sobre esa mente en blanco se proced\u00eda para llenarla de nuevos contenidos.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan hoy, persisten dudas razonables sobre la factibilidad de semejante procedimiento. Aparece como demasiado rampl\u00f3n, b\u00e1sico y simplista, probablemente m\u00e1s cercano al mito que a la realidad, y supone que el vaciado en cuesti\u00f3n s\u00f3lo opera sobre el material cultural de la mente y no alcanzar\u00eda, en consecuencia, para un vaciado biol\u00f3gico. Por de pronto, el sujeto sometido al aseo mental y&nbsp;reformateado&nbsp;\u2013para usar lenguaje vigente\u2013 no est\u00e1 teniendo una experiencia de conversi\u00f3n, como la que habr\u00eda sufrido \u2013o disfrutado, vaya uno a saber\u2013 el emperador romano Constantino (272-337 d. C), quien legaliz\u00f3 el Cristianismo y le inyect\u00f3 un empuje complementario significativo, con plena conciencia de lo que abandonaba y aquello reciente a lo que adher\u00eda. Por otra parte, la v\u00edctima de un lavado de cerebro exitoso tampoco pasa por una experiencia de aprendizaje: se trata, m\u00e1s bien, de un tipo de inoculaci\u00f3n. Nada de lo cual pudiera incluir alguna decisi\u00f3n voluntaria.<\/p>\n\n\n\n<p>La dificultad de dar cr\u00e9dito a una posibilidad tan embrollada se perfila a\u00fan mejor cuando recurrimos a la realidad pura y dura, esa que lejos de ser simplona es mucho m\u00e1s simple y, por ende, m\u00e1s cre\u00edble. Empecemos con la demograf\u00eda. Un ejercicio de proyecci\u00f3n del Pew Research Center asegura que para 2050, habr\u00e1 una poblaci\u00f3n mundial de 9 mil trescientos millones de habitantes. Para ese mismo per\u00edodo, habr\u00e1 2 mil millones, setecientos sesenta mil musulmanes, una cifra que los aproximar\u00e1 inexorablemente a la mayor\u00eda de cristianos que para entonces tendr\u00e1n s\u00f3lo unos 200 millones m\u00e1s de adherentes \u2013un tercio de la diferencia actual. Se podr\u00eda pensar, como una hip\u00f3tesis provisional, que millones de personas se habr\u00e1n convertido al Islam. No es as\u00ed. El Pew Research Center no concuerda con tal conjetura. De acuerdo a sus proyecciones, los factores que impulsar\u00e1n este aumento tan significativo del n\u00famero de musulmanes tienen que ver, m\u00e1s bien y principalmente, con la tasa de fertilidad, la edad de la poblaci\u00f3n y las migraciones. La identificaci\u00f3n de la tasa de fertilidad como un factor crucial descarta que el aumento de musulmanes se deba a fen\u00f3menos masivos de conversi\u00f3n. Esto puede traducirse sosteniendo que, con la mayor de las probabilidades, las familias musulmanas procrear\u00e1n mayor cantidad de hijos y los har\u00e1n musulmanes a una edad cuya condici\u00f3n mental en muy semejante a aquella que se requiere para lavar el cerebro de cualquiera.<\/p>\n\n\n\n<p>El lavado de cerebro invadi\u00f3 la imaginaci\u00f3n colectiva por la \u00e9poca de la Guerra Fr\u00eda, ese per\u00edodo de la pol\u00edtica mundial que se desarroll\u00f3, aproximadamente, entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y el desmembramiento de la Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Socialistas Sovi\u00e9ticas, URSS. Esa guerra, la Fr\u00eda, nunca declarada pero siempre al borde de precipitarse, ten\u00eda como protagonistas a Occidente \u2013liderado por los Estados Unidos\u2013 y el Este, representado por la URSS y la China Comunista. Fue una era de sospecha rec\u00edproca y temor desatado. El gran fantasma era un potencial enfrentamiento b\u00e9lico no convencional, centrado en la utilizaci\u00f3n de armamento at\u00f3mico, lo cual llevar\u00eda irremediablemente a la destrucci\u00f3n del planeta. Visto desde Occidente, el enemigo resultaba ser una entidad m\u00e1s imaginada que conocida, opaca, tenebrosa y conspirativa. El espionaje se convirti\u00f3 en un recurso crucial para obtener informaci\u00f3n confiable y, de paso, aliment\u00f3 las industrias cinematogr\u00e1fica y literaria con un tema inagotable. James Bond fue el \u00edcono.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre las maldades que atribu\u00eda el enemigo oriental estaba el lavado de cerebro, la t\u00e9cnica que permit\u00eda introducirse en la mente del prisionero o del esp\u00eda y limpiarla de todo contenido ideol\u00f3gico indeseado, procediendo luego a llenarlo con otro que se consideraba correcto y necesario. As\u00ed, pues, el proceso de limpieza implicaba poner la mente del afectado en la condici\u00f3n de un pizarr\u00f3n en blanco, vaciado de todo lo aprendido con anterioridad. Sobre esa mente en blanco se proced\u00eda para llenarla de nuevos contenidos.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan hoy, persisten dudas razonables sobre la factibilidad de semejante procedimiento. Aparece como demasiado rampl\u00f3n, b\u00e1sico y simplista, probablemente m\u00e1s cercano al mito que a la realidad, y supone que el vaciado en cuesti\u00f3n s\u00f3lo opera sobre el material cultural de la mente y no alcanzar\u00eda, en consecuencia, para un vaciado biol\u00f3gico. Por de pronto, el sujeto sometido al aseo mental y&nbsp;reformateado&nbsp;\u2013para usar lenguaje vigente\u2013 no est\u00e1 teniendo una experiencia de conversi\u00f3n, como la que habr\u00eda sufrido \u2013o disfrutado, vaya uno a saber\u2013 el emperador romano Constantino (272-337 d. C), quien legaliz\u00f3 el Cristianismo y le inyect\u00f3 un empuje complementario significativo, con plena conciencia de lo que abandonaba y aquello reciente a lo que adher\u00eda. Por otra parte, la v\u00edctima de un lavado de cerebro exitoso tampoco pasa por una experiencia de aprendizaje: se trata, m\u00e1s bien, de un tipo de inoculaci\u00f3n. Nada de lo cual pudiera incluir alguna decisi\u00f3n voluntaria.<\/p>\n\n\n\n<p>La dificultad de dar cr\u00e9dito a una posibilidad tan embrollada se perfila a\u00fan mejor cuando recurrimos a la realidad pura y dura, esa que lejos de ser simplona es mucho m\u00e1s simple y, por ende, m\u00e1s cre\u00edble. Empecemos con la demograf\u00eda. Un ejercicio de proyecci\u00f3n del Pew Research Center asegura que para 2050, habr\u00e1 una poblaci\u00f3n mundial de 9 mil trescientos millones de habitantes. Para ese mismo per\u00edodo, habr\u00e1 2 mil millones, setecientos sesenta mil musulmanes, una cifra que los aproximar\u00e1 inexorablemente a la mayor\u00eda de cristianos que para entonces tendr\u00e1n s\u00f3lo unos 200 millones m\u00e1s de adherentes \u2013un tercio de la diferencia actual. Se podr\u00eda pensar, como una hip\u00f3tesis provisional, que millones de personas se habr\u00e1n convertido al Islam. No es as\u00ed. El Pew Research Center no concuerda con tal conjetura. De acuerdo a sus proyecciones, los factores que impulsar\u00e1n este aumento tan significativo del n\u00famero de musulmanes tienen que ver, m\u00e1s bien y principalmente, con la tasa de fertilidad, la edad de la poblaci\u00f3n y las migraciones. La identificaci\u00f3n de la tasa de fertilidad como un factor crucial descarta que el aumento de musulmanes se deba a fen\u00f3menos masivos de conversi\u00f3n. Esto puede traducirse sosteniendo que, con la mayor de las probabilidades, las familias musulmanas procrear\u00e1n mayor cantidad de hijos y los har\u00e1n musulmanes a una edad cuya condici\u00f3n mental en muy semejante a aquella que se requiere para lavar el cerebro de cualquiera.<\/p>\n\n\n\n<p>El lavado de cerebro invadi\u00f3 la imaginaci\u00f3n colectiva por la \u00e9poca de la Guerra Fr\u00eda, ese per\u00edodo de la pol\u00edtica mundial que se desarroll\u00f3, aproximadamente, entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y el desmembramiento de la Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Socialistas Sovi\u00e9ticas, URSS. Esa guerra, la Fr\u00eda, nunca declarada pero siempre al borde de precipitarse, ten\u00eda como protagonistas a Occidente \u2013liderado por los Estados Unidos\u2013 y el Este, representado por la URSS y la China Comunista. Fue una era de sospecha rec\u00edproca y temor desatado. El gran fantasma era un potencial enfrentamiento b\u00e9lico no convencional, centrado en la utilizaci\u00f3n de armamento at\u00f3mico, lo cual llevar\u00eda irremediablemente a la destrucci\u00f3n del planeta. Visto desde Occidente, el enemigo resultaba ser una entidad m\u00e1s imaginada que conocida, opaca, tenebrosa y conspirativa. El espionaje se convirti\u00f3 en un recurso crucial para obtener informaci\u00f3n confiable y, de paso, aliment\u00f3 las industrias cinematogr\u00e1fica y literaria con un tema inagotable. James Bond fue el \u00edcono.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre las maldades que atribu\u00eda el enemigo oriental estaba el lavado de cerebro, la t\u00e9cnica que permit\u00eda introducirse en la mente del prisionero o del esp\u00eda y limpiarla de todo contenido ideol\u00f3gico indeseado, procediendo luego a llenarlo con otro que se consideraba correcto y necesario. As\u00ed, pues, el proceso de limpieza implicaba poner la mente del afectado en la condici\u00f3n de un pizarr\u00f3n en blanco, vaciado de todo lo aprendido con anterioridad. Sobre esa mente en blanco se proced\u00eda para llenarla de nuevos contenidos.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan hoy, persisten dudas razonables sobre la factibilidad de semejante procedimiento. Aparece como demasiado rampl\u00f3n, b\u00e1sico y simplista, probablemente m\u00e1s cercano al mito que a la realidad, y supone que el vaciado en cuesti\u00f3n s\u00f3lo opera sobre el material cultural de la mente y no alcanzar\u00eda, en consecuencia, para un vaciado biol\u00f3gico. Por de pronto, el sujeto sometido al aseo mental y&nbsp;reformateado&nbsp;\u2013para usar lenguaje vigente\u2013 no est\u00e1 teniendo una experiencia de conversi\u00f3n, como la que habr\u00eda sufrido \u2013o disfrutado, vaya uno a saber\u2013 el emperador romano Constantino (272-337 d. C), quien legaliz\u00f3 el Cristianismo y le inyect\u00f3 un empuje complementario significativo, con plena conciencia de lo que abandonaba y aquello reciente a lo que adher\u00eda. Por otra parte, la v\u00edctima de un lavado de cerebro exitoso tampoco pasa por una experiencia de aprendizaje: se trata, m\u00e1s bien, de un tipo de inoculaci\u00f3n. Nada de lo cual pudiera incluir alguna decisi\u00f3n voluntaria.<\/p>\n\n\n\n<p>La dificultad de dar cr\u00e9dito a una posibilidad tan embrollada se perfila a\u00fan mejor cuando recurrimos a la realidad pura y dura, esa que lejos de ser simplona es mucho m\u00e1s simple y, por ende, m\u00e1s cre\u00edble. Empecemos con la demograf\u00eda. Un ejercicio de proyecci\u00f3n del Pew Research Center asegura que para 2050, habr\u00e1 una poblaci\u00f3n mundial de 9 mil trescientos millones de habitantes. Para ese mismo per\u00edodo, habr\u00e1 2 mil millones, setecientos sesenta mil musulmanes, una cifra que los aproximar\u00e1 inexorablemente a la mayor\u00eda de cristianos que para entonces tendr\u00e1n s\u00f3lo unos 200 millones m\u00e1s de adherentes \u2013un tercio de la diferencia actual. Se podr\u00eda pensar, como una hip\u00f3tesis provisional, que millones de personas se habr\u00e1n convertido al Islam. No es as\u00ed. El Pew Research Center no concuerda con tal conjetura. De acuerdo a sus proyecciones, los factores que impulsar\u00e1n este aumento tan significativo del n\u00famero de musulmanes tienen que ver, m\u00e1s bien y principalmente, con la tasa de fertilidad, la edad de la poblaci\u00f3n y las migraciones. La identificaci\u00f3n de la tasa de fertilidad como un factor crucial descarta que el aumento de musulmanes se deba a fen\u00f3menos masivos de conversi\u00f3n. Esto puede traducirse sosteniendo que, con la mayor de las probabilidades, las familias musulmanas procrear\u00e1n mayor cantidad de hijos y los har\u00e1n musulmanes a una edad cuya condici\u00f3n mental en muy semejante a aquella que se requiere para lavar el cerebro de cualquiera.<\/p>\n\n\n\n<p>Como lo han indicado numerosos especialistas en materia de religiones, las familias son claramente el m\u00e1s eficiente multiplicador de adherentes a la religi\u00f3n que profesan. No es posible pretender que haya conversi\u00f3n en un ni\u00f1o puesto que no puede dejar de ser algo que no era.Y esto vale igual para cristianos, jud\u00edos, hinduistas o pentecostales. Por el contrario, ello podr\u00eda ser descrito mejor como un proceso de adoctrinamiento o de condicionamiento, una condici\u00f3n que guarda muchas semejanzas con el lavado de cerebro. Y hasta aqu\u00ed la semejanza. Si bien la mente de un ni\u00f1o est\u00e1 lejos de consistir en un pizarr\u00f3n en blanco, tambi\u00e9n es cierto que sus capacidades cr\u00edticas est\u00e1n todav\u00eda por desarrollarse. Por consiguiente, se trata de un terreno f\u00e9rtil para el cultivo y la propagaci\u00f3n de creencias, tradiciones, costumbres, y no s\u00f3lo de car\u00e1cter religioso. As\u00ed, en sentido restringido, muchos procesos de socializaci\u00f3n podr\u00edan ser descritos acertadamente como procedimientos de lavado de cerebro. Ning\u00fan ni\u00f1o podr\u00eda ser un converso. Tampoco un ni\u00f1o podr\u00eda ser un ap\u00f3stata, alguien que reniega de su religi\u00f3n anterior, porque ning\u00fan ni\u00f1o nace ya como adherente de una religi\u00f3n, una tradici\u00f3n o una cultura dada. Eso es imposible. Definitivamente, convertirse y renegar son cosa de adultos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><br><strong>[Publicado originalmente en la revista\u00a0<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.lapanera.cl\" target=\"_blank\">La Panera<\/a>]<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El lavado de cerebro invadi\u00f3 la imaginaci\u00f3n colectiva por la \u00e9poca de la Guerra Fr\u00eda, ese per\u00edodo de la pol\u00edtica mundial que se desarroll\u00f3, aproximadamente, entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y el desmembramiento de la Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Socialistas Sovi\u00e9ticas, URSS. 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