{"id":188,"date":"2019-12-02T00:14:53","date_gmt":"2019-12-02T00:14:53","guid":{"rendered":"https:\/\/edisonotero.cl\/?p=188"},"modified":"2020-05-25T03:05:15","modified_gmt":"2020-05-25T03:05:15","slug":"el-complicado-arte-de-predecir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/edisonotero.cl\/?p=188","title":{"rendered":"El complicado arte de predecir"},"content":{"rendered":"\n<p>Especialistas no solamente nacionales tienen puesta su atenci\u00f3n en el norte de Chile y el sur del Per\u00fa, en la convicci\u00f3n de que suceder\u00e1 un terremoto de gran magnitud en esa zona, con el agregado de un poderoso tsunami. Hay acuerdo t\u00e9cnico en que ocurrir\u00e1, pero no hay modo de establecer con certeza sobre el lapso del tiempo de espera. La capacidad de predecir con precisi\u00f3n eventos s\u00edsmicos de envergadura sigue estando en el debe, lo cual tiene que ver b\u00e1sicamente con el estado del conocimiento en el \u00e1rea.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, si predecir en materia de terremotos con alg\u00fan grado de probabilidad constituye un tipo de inc\u00f3gnita, hay otros \u00e1mbitos en que el asunto se vuelve todav\u00eda m\u00e1s recalcitrante. Por ejemplo, en las ciencias sociales. Porque la dificultad en la sismolog\u00eda no radica en la imposibilidad de la predicci\u00f3n sino en el momento futuro de la ocurrencia de un evento significativo; el cintur\u00f3n de fuego del Pac\u00edfico re\u00fane tal cantidad de caracter\u00edsticas tel\u00faricas y una historia tan conocida como para respaldar muchas predicciones, aunque no su cronograma.<\/p>\n\n\n\n<p>En la evoluci\u00f3n de las sociedades, la predicci\u00f3n misma es un problema. Para recurrir a las analog\u00edas, se parece m\u00e1s al pool que al domin\u00f3. En el domin\u00f3, las posibilidades son num\u00e9ricamente acotadas. Si somos cuatro los jugadores, si hay cinco fichas con el n\u00famero dos en la mesa, y si yo tengo un cinco entre mis fichas no mostradas, se puede predecir que uno de los restantes jugadores tiene el cinco que falta, puesto que para cada n\u00famero hay siete fichas. Si, a continuaci\u00f3n observo los n\u00fameros de las fichas que combinan con el n\u00famero dos en las fichas a la vista, y hago lo propio con la que yo tengo, entonces la ficha que falta es, digamos, el 2\/3. S\u00f3lo me hace falta saber qui\u00e9n tiene la ficha faltante. Este escenario acota r\u00e1pidamente las jugadas futuras posibles.<\/p>\n\n\n\n<p>El pool tiene una complejidad distinta. Si bien el jugador desarrolla un tiro espec\u00edfico con la bola blanca para golpear la bola siete de modo que caiga en uno de los hoyos, puede decidir una direcci\u00f3n que provoque una carambola con una tercera bola, considerando el factor de las bandas de la mesa. Pero, a menos que estemos ante un jugador simplemente excepcional, no es mucho m\u00e1s lo que se puede provocar o determinar. Entre las muchas variables hay que considerar que la bola no caiga donde pretendemos, que rebote con otra y que deje una bola distinta a merced del juego del contrincante, que nuestro golpe inicial tenga excesiva fuerza, que la fuerza no sea la suficiente, que se resbale el taco, que la bola a la que hay que pegar est\u00e9&nbsp;detr\u00e1s de otras bolas, que la mesa tenga una leve inclinaci\u00f3n en una zona cualquiera, etc; en fin, un sinn\u00famero de variables en el juego. Dado que con alta seguridad no estamos en el r\u00e1nking de los jugadores excepcionales, lo m\u00e1s seguro es que el juego se convierta en una secuencia de incertidumbres y de consecuencias accidentales que nadie puede controlar cabalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>De modo que no resulta intelectualmente oneroso reconocer que predecir fen\u00f3menos naturales no es lo mismo que predecir fen\u00f3menos sociales. Quedaron atr\u00e1s los tiempos ingenuos. Se cuenta que en la corte del emperador romano Augusto (27 a.C\u201314 d.C) hab\u00eda sacerdotes especialistas en augurios, que los identificaban interpretando el vuelo de los p\u00e1jaros y para lo cual ten\u00edan lugares especiales de observaci\u00f3n. As\u00ed, aconsejaban qu\u00e9 hacer y qu\u00e9 evitar. Por lo dem\u00e1s, m\u00e1s de mil a\u00f1os y tantos despu\u00e9s, los historiadores no logran ponerse de acuerdo sobre lo que determin\u00f3 la ca\u00edda del imperio romano. A menos de querer someterse al m\u00e1s ofensivo de los rid\u00edculos, ning\u00fan cientista social pretender\u00eda hacer predicciones observando p\u00e1jaros. Los economistas han inventado el concepto de \u2018vol\u00e1tiles\u2019 para referirse a escenarios financieros cuyo futuro no son capaces de establecer, lo cual es un reconocimiento p\u00fablico de ignorancia. Decir \u2018vol\u00e1til\u2019 tiene su equivalente en la idea de \u2018estallido social\u2019 o \u2018explosi\u00f3n\u2019 social, analog\u00edas que refieren a explosivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Especialistas no solamente nacionales tienen puesta su atenci\u00f3n en el norte de Chile y el sur del Per\u00fa, en la convicci\u00f3n de que suceder\u00e1 un terremoto de gran magnitud en esa zona, con el agregado de un poderoso tsunami. Hay acuerdo t\u00e9cnico en que ocurrir\u00e1, pero no hay modo de establecer con certeza sobre el lapso del tiempo de espera. La capacidad de predecir con precisi\u00f3n eventos s\u00edsmicos de envergadura sigue estando en el debe, lo cual tiene que ver b\u00e1sicamente con el estado del conocimiento en el \u00e1rea.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, si predecir en materia de terremotos con alg\u00fan grado de probabilidad constituye un tipo de inc\u00f3gnita, hay otros \u00e1mbitos en que el asunto se vuelve todav\u00eda m\u00e1s recalcitrante. Por ejemplo, en las ciencias sociales. Porque la dificultad en la sismolog\u00eda no radica en la imposibilidad de la predicci\u00f3n sino en el momento futuro de la ocurrencia de un evento significativo; el cintur\u00f3n de fuego del Pac\u00edfico re\u00fane tal cantidad de caracter\u00edsticas tel\u00faricas y una historia tan conocida como para respaldar muchas predicciones, aunque no su cronograma.<\/p>\n\n\n\n<p>En la evoluci\u00f3n de las sociedades, la predicci\u00f3n misma es un problema. Para recurrir a las analog\u00edas, se parece m\u00e1s al pool que al domin\u00f3. En el domin\u00f3, las posibilidades son num\u00e9ricamente acotadas. Si somos cuatro los jugadores, si hay cinco fichas con el n\u00famero dos en la mesa, y si yo tengo un cinco entre mis fichas no mostradas, se puede predecir que uno de los restantes jugadores tiene el cinco que falta, puesto que para cada n\u00famero hay siete fichas. Si, a continuaci\u00f3n observo los n\u00fameros de las fichas que combinan con el n\u00famero dos en las fichas a la vista, y hago lo propio con la que yo tengo, entonces la ficha que falta es, digamos, el 2\/3. S\u00f3lo me hace falta saber qui\u00e9n tiene la ficha faltante. Este escenario acota r\u00e1pidamente las jugadas futuras posibles.<\/p>\n\n\n\n<p>El pool tiene una complejidad distinta. Si bien el jugador desarrolla un tiro espec\u00edfico con la bola blanca para golpear la bola siete de modo que caiga en uno de los hoyos, puede decidir una direcci\u00f3n que provoque una carambola con una tercera bola, considerando el factor de las bandas de la mesa. Pero, a menos que estemos ante un jugador simplemente excepcional, no es mucho m\u00e1s lo que se puede provocar o determinar. Entre las muchas variables hay que considerar que la bola no caiga donde pretendemos, que rebote con otra y que deje una bola distinta a merced del juego del contrincante, que nuestro golpe inicial tenga excesiva fuerza, que la fuerza no sea la suficiente, que se resbale el taco, que la bola a la que hay que pegar est\u00e9&nbsp;detr\u00e1s de otras bolas, que la mesa tenga una leve inclinaci\u00f3n en una zona cualquiera, etc; en fin, un sinn\u00famero de variables en el juego. Dado que con alta seguridad no estamos en el r\u00e1nking de los jugadores excepcionales, lo m\u00e1s seguro es que el juego se convierta en una secuencia de incertidumbres y de consecuencias accidentales que nadie puede controlar cabalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>De modo que no resulta intelectualmente oneroso reconocer que predecir fen\u00f3menos naturales no es lo mismo que predecir fen\u00f3menos sociales. Quedaron atr\u00e1s los tiempos ingenuos. Se cuenta que en la corte del emperador romano Augusto (27 a.C\u201314 d.C) hab\u00eda sacerdotes especialistas en augurios, que los identificaban interpretando el vuelo de los p\u00e1jaros y para lo cual ten\u00edan lugares especiales de observaci\u00f3n. As\u00ed, aconsejaban qu\u00e9 hacer y qu\u00e9 evitar. Por lo dem\u00e1s, m\u00e1s de mil a\u00f1os y tantos despu\u00e9s, los historiadores no logran ponerse de acuerdo sobre lo que determin\u00f3 la ca\u00edda del imperio romano. A menos de querer someterse al m\u00e1s ofensivo de los rid\u00edculos, ning\u00fan cientista social pretender\u00eda hacer predicciones observando p\u00e1jaros. Los economistas han inventado el concepto de \u2018vol\u00e1tiles\u2019 para referirse a escenarios financieros cuyo futuro no son capaces de establecer, lo cual es un reconocimiento p\u00fablico de ignorancia. Decir \u2018vol\u00e1til\u2019 tiene su equivalente en la idea de \u2018estallido social\u2019 o \u2018explosi\u00f3n\u2019 social, analog\u00edas que refieren a explosivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Especialistas no solamente nacionales tienen puesta su atenci\u00f3n en el norte de Chile y el sur del Per\u00fa, en la convicci\u00f3n de que suceder\u00e1 un terremoto de gran magnitud en esa zona, con el agregado de un poderoso tsunami. Hay acuerdo t\u00e9cnico en que ocurrir\u00e1, pero no hay modo de establecer con certeza sobre el lapso del tiempo de espera. La capacidad de predecir con precisi\u00f3n eventos s\u00edsmicos de envergadura sigue estando en el debe, lo cual tiene que ver b\u00e1sicamente con el estado del conocimiento en el \u00e1rea.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, si predecir en materia de terremotos con alg\u00fan grado de probabilidad constituye un tipo de inc\u00f3gnita, hay otros \u00e1mbitos en que el asunto se vuelve todav\u00eda m\u00e1s recalcitrante. Por ejemplo, en las ciencias sociales. Porque la dificultad en la sismolog\u00eda no radica en la imposibilidad de la predicci\u00f3n sino en el momento futuro de la ocurrencia de un evento significativo; el cintur\u00f3n de fuego del Pac\u00edfico re\u00fane tal cantidad de caracter\u00edsticas tel\u00faricas y una historia tan conocida como para respaldar muchas predicciones, aunque no su cronograma.<\/p>\n\n\n\n<p>En la evoluci\u00f3n de las sociedades, la predicci\u00f3n misma es un problema. Para recurrir a las analog\u00edas, se parece m\u00e1s al pool que al domin\u00f3. En el domin\u00f3, las posibilidades son num\u00e9ricamente acotadas. Si somos cuatro los jugadores, si hay cinco fichas con el n\u00famero dos en la mesa, y si yo tengo un cinco entre mis fichas no mostradas, se puede predecir que uno de los restantes jugadores tiene el cinco que falta, puesto que para cada n\u00famero hay siete fichas. Si, a continuaci\u00f3n observo los n\u00fameros de las fichas que combinan con el n\u00famero dos en las fichas a la vista, y hago lo propio con la que yo tengo, entonces la ficha que falta es, digamos, el 2\/3. S\u00f3lo me hace falta saber qui\u00e9n tiene la ficha faltante. Este escenario acota r\u00e1pidamente las jugadas futuras posibles.<\/p>\n\n\n\n<p>El pool tiene una complejidad distinta. Si bien el jugador desarrolla un tiro espec\u00edfico con la bola blanca para golpear la bola siete de modo que caiga en uno de los hoyos, puede decidir una direcci\u00f3n que provoque una carambola con una tercera bola, considerando el factor de las bandas de la mesa. Pero, a menos que estemos ante un jugador simplemente excepcional, no es mucho m\u00e1s lo que se puede provocar o determinar. Entre las muchas variables hay que considerar que la bola no caiga donde pretendemos, que rebote con otra y que deje una bola distinta a merced del juego del contrincante, que nuestro golpe inicial tenga excesiva fuerza, que la fuerza no sea la suficiente, que se resbale el taco, que la bola a la que hay que pegar est\u00e9&nbsp;detr\u00e1s de otras bolas, que la mesa tenga una leve inclinaci\u00f3n en una zona cualquiera, etc; en fin, un sinn\u00famero de variables en el juego. Dado que con alta seguridad no estamos en el r\u00e1nking de los jugadores excepcionales, lo m\u00e1s seguro es que el juego se convierta en una secuencia de incertidumbres y de consecuencias accidentales que nadie puede controlar cabalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>De modo que no resulta intelectualmente oneroso reconocer que predecir fen\u00f3menos naturales no es lo mismo que predecir fen\u00f3menos sociales. Quedaron atr\u00e1s los tiempos ingenuos. Se cuenta que en la corte del emperador romano Augusto (27 a.C\u201314 d.C) hab\u00eda sacerdotes especialistas en augurios, que los identificaban interpretando el vuelo de los p\u00e1jaros y para lo cual ten\u00edan lugares especiales de observaci\u00f3n. As\u00ed, aconsejaban qu\u00e9 hacer y qu\u00e9 evitar. Por lo dem\u00e1s, m\u00e1s de mil a\u00f1os y tantos despu\u00e9s, los historiadores no logran ponerse de acuerdo sobre lo que determin\u00f3 la ca\u00edda del imperio romano. A menos de querer someterse al m\u00e1s ofensivo de los rid\u00edculos, ning\u00fan cientista social pretender\u00eda hacer predicciones observando p\u00e1jaros. Los economistas han inventado el concepto de \u2018vol\u00e1tiles\u2019 para referirse a escenarios financieros cuyo futuro no son capaces de establecer, lo cual es un reconocimiento p\u00fablico de ignorancia. Decir \u2018vol\u00e1til\u2019 tiene su equivalente en la idea de \u2018estallido social\u2019 o \u2018explosi\u00f3n\u2019 social, analog\u00edas que refieren a explosivos.<\/p>\n\n\n\n<p>El precario saber disponible permite la aparici\u00f3n de los generales despu\u00e9s de la batalla y de todos aquellos que interpretaron \u00e9stos o aquellos hechos (desde la arrogancia de las \u00e9lites econ\u00f3micas y pol\u00edticas hasta la irritante desigualdad cr\u00f3nica) como signos o se\u00f1ales de lo que ten\u00eda que ocurrir. En fin, el reconocimiento de la propia ignorancia es lo m\u00e1s decente a hacer. Y si ocurre este reconocimiento, habr\u00eda que aclarar que tiene que referirse tanto a lo que ya sucedi\u00f3 como a lo que eventualmente suceda. En cualquier caso, hay dos posturas extremas que vale la pena tratar de evitar: actuar sin pensar y pensar sin actuar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><br><strong>[Publicado originalmente en la revista\u00a0<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.lapanera.cl\" target=\"_blank\">La Panera<\/a>]<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Especialistas no solamente nacionales tienen puesta su atenci\u00f3n en el norte de Chile y el sur del Per\u00fa, en la convicci\u00f3n de que suceder\u00e1 un terremoto de gran magnitud en esa zona, con el agregado de un poderoso tsunami. 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